
Quinto sueño
Cuando la Luna se volvió mujer
Ese anochecer frío de invierno, caminaba a paso lento y vacío, buscando aquello que no sabía. Envolviéndome en mis pensamientos, producidos por los susurros omisos que me llamaban, y que guiaban mi caminar.
Una brisa tibia acarició mi cara con suavidad, con la textura y el calor de la respiración de una amante. Liberé un suspiro inconciente, e inconcientemente me detuve. Levanté mi cabeza y me quité la bufanda, ofreciéndole mi cuello a aquella brisa, que me recordaba el rose de una caricia, de unos labios, y de una respiración. Innumerables sentimientos me invadieron y recorrieron con lentitud mi espalda.
Exhalé un aire puro, feliz, y abrí mis ojos; los cuales brillaban al reflejar una luz que llegaba desde oriente. Giré mi mirada y allí estaba ella, la Luna. Acostada en su infinita cama negra, deslizándose entre sus sábanas blancas, hechas de nubes. Estaba abrazando sus rodillas; ovillada en un perfecto círculo. Forma que perdió después de que mis labios pronunciaran sin sonido su nombre.
Y ahí se hallaba frente a mí, su cuerpo desnudo. Tendiendo hacia mí su luz y sus brazos. Lentamente estiré mi mano en su dirección; intentando tocarla. Mi respiración y mis latidos se descontrolaron. Dejé de sentir el suelo. Comencé a elevarme sin quitar la vista de la Luna humana que me llamaba. Nos acercábamos rápidamente. Mi cara liberó la sonrisa mas honesta que jamás expresó.
Nos reunimos en las nubes, sobre la tierra, bajo las estrellas. Nuestros cuerpos se abrazaron, nuestros espíritus impactaron, y mis sueños se solidificaron. Los sentimientos se desataron, nuestros rostros se acercaron y nuestros labios se encontraron.
Todos mis sentidos y emociones se mezclaron, Ella era mi tierra prometida; mi paraíso. Ahí no había tiempo, no había espacio, no había sufrimiento. Había encontrado el lugar que buscaba; sus brazos. En ése instante no sólo mi corazón bailaba; su beso hizo bailar y cantar incluso mi alma. Nunca fui tan libre. Nunca tan querido.
Su dulzura, su suavidad, su fragancia, y su hermosura eran indescriptibles. Ninguna existencia sintió antes semejante belleza.
Nuestros cuerpos cayeron con suavidad sobre la superficie tibia de una nube.
[…]
Pero una vida no es suficiente para contener tanta felicidad. Ambos lo sabíamos. Nos abrazamos con fuerza, y un silencio espeso se presentó. Lo único que podía escucharse eran nuestros corazones y respiraciones que desaceleraban lentamente. Abrí mis ojos para mirarla; sus ojos brillantes me inundaban en felicidad. En ellos podía ver reflejado el infinito universo y sus estrellas. En silencio nos miramos durante un tiempo indefinido. Nos sonreímos. Luego puse mi cabeza en su pecho y escuché la melodía de su corazón.
Mientras mis ojos húmedos se cerraban, me susurró “te amo”. Escuché un último latido y me dormí en sus brazos, para nunca más despertar…
Hozir; forastero de sueños


“La Luna”, la sigo encontrando demaciado para mi, aunque en el momento en que leí… cada palabra escrita me significó algo demaciado grande…
Y me gusta demaciado esta prosa, aunque no la esté leyendo del computador…
Te quiero mucho
wn, definitivamente hermoso..
eso es poesia, me.. dio algo especial con cada palabra, mi luna aun esta lejana, pero pronto podre alcanlarla, se que lo hare, pronto la tendre en mis brazos
saludos wn, cuidate
es muy buen escrito, facil de leer y absolutamente esquisito, romantico, muy fino.
Meagrado el final, es el ideal, me hubiera gustado seguir leyendo y esperar a que no terminara, me guso much
yo no puedo darte ni joyas ni dinero pero puedo darte este amor que es verdadero